Cómo elegir un cuenco tibetano

A menudo me preguntan cómo elegir un cuenco tibetano, dónde comprarlo, cómo saber cuál es el adecuado.

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Al igual que cada persona es única, un cuenco tibetano también. Cada instrumento es único y tiene su propio timbre, sus propios sonidos y características. El material del que se construyen suele ser una aleación de cinco, siete y once metales y, aunque es común la idea de que son metales preciosos, comunes a todos los cuencos, en realidad, históricamente se realizaban con los metales autóctonos de la zona donde se fabricaban.

Los dos modos básicos de hacer sonar un cuenco son el golpe o la fricción. La emisión del sonido es un conjunto de armónicos que suenan con su tono fundamental. Estos sonidos armónicos producen un efecto vibratorio que, dependiendo de la frecuencia en la que esté la persona y la emitida por el instrumento, tendrá unos efectos u otros en ese justo momento.

Habitualmente, las personas que muestran interés en comprarse un cuenco tibetano han realizado alguna actividad individual o grupal en la que han disfrutado del sonido de estos instrumentos sagrados y se han sentido cautivadas por su efecto relajante. Pero, no siempre se busca la relajación, otras personas me han solicitado ayuda para elegir su cuenco con el objetivo de tenerlo a mano y poder ampliar su capacidad auditiva, entrar en trance, mejorar el tiempo de entrada a la meditación o, incluso, para decorar algún espacio concreto de su casa.

Como decía antes, los cuencos tibetanos son instrumentos con un carácter sagrado, por lo que éste es el primer paso a tener en cuenta al decidir adquirir un cuenco. Los metales con los que se fabrican tienen una inspiración en relación a planetas y diferentes expresiones de la energía.

En primer lugar, puedes comprar dos tipos de cuencos: antiguos o nuevos. Pregunta a la persona que te lo va a vender. Escucha atentamente la información y déjate aconsejar con los tamaños del cuenco y las baquetas, para reducir el número de cuencos a probar.

Por un lado, puedes adquirir un cuenco de segunda mano, que posiblemente haya sido utilizado antes por otras personas y puede que no sepas exactamente dónde, cómo y con quién ha estado, pero ten clara la idea de que es un instrumento sagrado y, por tanto, lo usarás con el respeto y la humildad que se merece.

Por otro lado, existen cuencos nuevos que podrás estrenar tú. Piensa que su larga vida hará posible que sea heredado o traspasado a otras personas más adelante. Cada vez que lo uses irás descubriendo sonidos, matices, curvas y hendiduras.

Cuando hablamos de cuencos tibetanos, por tanto, no estamos hablando sólo de un instrumento que emite sonidos. La interpretación musical queda a un lado, para dejar el papel principal a la sincronización del objeto contigo misma, es decir, la comunicación energética entre ambas. A partir de esta premisa, la clave esencial para saber cuál es tu cuenco es sencilla:

  1. Cógelo en tus manos, rodéalo, obsérvalo y sujétalo.
  2. Siéntelo, déjate llevar por las sensaciones que te transmite y espera a sentir la comodidad de sostenerlo.
  3. Escoge una baqueta acorde al tamaño del cuenco. Golpea suavemente el borde exterior y escucha.
  4. Ahora escúchate a ti.
  5. Si éste es “tu” cuenco, lo sabrás.

 

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